Las 7 vidas del cumpleañero Franco Bechtholdt

Hablar de Franco Bechtholdt es hablar de alguien que las ha vivido todas con Curicó Unido. En la actualidad, es referente, segundo capitán tras Martín Cortés, un jugador que siente la camiseta, y además uno de los deportistas con más clase del Campeonato de Primera División chileno, consolidado hace tiempo en el plantel profesional albirrojo.

27 años cumple este 15 de agosto. Su apellido es histórico dentro de la institución, ya que en 2008 su padre consiguió algo que Franco también: obtener el título de Primera B y ascender al Albirró a la máxima categoría. Sin embargo, a su solidez en defensa y aplausos desde las tribunas no fueron fáciles de llegar.

Debutó en un momento difícil de la institución. En 2012, Pablo Abraham lo citó en ese entonces como mediocampista a un partido complicado frente a Unión Temuco, en una temporada en la que el Curi estaba peleando los puestos de abajo ¡¡de Primera B!!. «Está loco, cómo manda a un canterano ahora», se escuchaba entre los hinchas ante la decisión del ex DT argentino. Pero el «Pulpo» entró calladito y cumplió, en un juego que terminó 3 – 0 como visitante y que encaminó a los albirrojos hacia la permanencia. Ese año comenzó a ser común la presencia de Cachi entre las citaciones, a pesar de ser un joven formado en las series menores.

En 2013, fue una de las sorpresas de la escuadra del trasandino que finalizó peleando por volver a Primera. Sintió como todos nosotros la caída ante la Universidad de Concepción en casa, que nos hubiese dado un premio impensado al inicio de año. Claro, una plantilla hecha para salvar la división era todo lo que teníamos, y terminamos como subcampeones. Tres partidos antes, en un juego de visita por semifinales ante Magallanes en el Estadio Nacional, Franco le daba la razón a Abraham y marcaba su primer gol en el profesionalismo con apenas 19 años. Y vaya en qué escenario, ah.

Pero pese a que siempre terminaba respondiendo, las críticas muchas veces llovían. Actuaciones que por momentos no eran las mejores, daban lugar a opiniones en su contra incluso poniendo como excusa que por ser hijo del gerente técnico, era titular. «Sáquenlo», dijeron algunos, ante lo cual los diferentes DT hacían oídos sordos. Pero con todos jugó y los porotos se ganó. La 2013/2014, incluso, sus minutos en cancha son escandalosamente tremendos: 3064 minutos, en una temporada en la que como equipo no se destacó mucho. Él, en lo personal, seguía luchándola sin escuchar lo que otros decían.

El 2017 seguía consolidándose ya con Luis Marcoleta en el banquillo. Superó rápidamente la dolorosa caída un año antes frente a Iberia y se dio el gusto de ascender con Curicó tal como su papá lo había hecho 9 años atrás: como un campeón, incluso marcando un gol clave ante los de Los Ángeles en el arco sur de La Granja.

El 2018 comenzaría difícil. Lo vimos bajoneado al ser reemplazado en el duro inicio del 4 – 4 frente a Unión, pero con el paso de las fechas volvió a la titularidad. Con el Pillo Vera la siguió rompiendo nuevamente, y en 2019 con Dalcio Giovagnoli y Hugo Vilches también fue considerado. Las críticas, eso sí, ya comenzaban a bajar.

Este año, sus números siguen siendo en alza y tremendos. Uno de los jugadores más consistentes de la categoría y del fútbol chileno, y por qué no uno de los defensores con más clase. Seguramente ya es pretendido por otros clubes como lo fue el año pasado. Pero ahí está, en silencio, bancándola siempre, sintiendo la camiseta al igual que nosotros, y remándola contra la corriente.

Ese es el curicano Franco Bechtholdt. Ese que lleva el ADN del Curi, porque sabe que siempre nos costará el doble o el triple. Vivió momentos duros desde pequeño, pero fue aprendiendo y quemando etapas siempre con el sello de las series formativas albirrojas. Se comió críticas y siempre terminó jugando. Con el DT que fuera. Aunque le trajeran a defensores de experiencia y categoría, en su puesto siempre acabó brillando él. Así es Cachi, un futbolista con un temple que hoy por hoy lo tiene como uno de los jugadores con más partidos disputados en el profesionalismo con el manto sagrado, y por qué no, uno de los más importantes desde el regreso al profesionalismo.

Tiene 7, 9, o más vidas. En un salón importantes como otros grandes defensas como Juan Carlitos Muñoz o Rodrigo Riquelme. ¿La diferencia? Franco viene de la cantera del club, y eso lo hace distinto.

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