Hace exactamente un año el equipo de Dalcio Giovagnoli hizo historia en el Estadio Monumental

La previa del partido y el ambiente eran como cualquier otro, al menos para los locales. No había tensión, muy por el contrario, cualquiera hubiése pensado que el cuadro capitalino se llevaría la victoria cómodamente. Ni los más avezados hubiesen pronosticado una victoria curicana. Colo Colo venía como escolta de Universidad Católica, buscando evitar que los cruzados se escaparon en el liderato. Curicó Unido en tanto, llegaba como de costumbre, con el fantasma del descenso penando la mente de cada hincha.

El Más Grande del Maule jamás había derrotado al “popular” en torneos de Primera División, hasta aquella histórica tarde.

El trámite del partido sí fue como muchos pensaron: Curicó plantándose frente a frente ante el local, que a ratos parecía extrañado del equipo que lo visitaba. Martín Cortés y compañía buscaban y buscaban, como sin importar las casi 20 mil personas que miraban desde la tribuna. El equipo maulino era insolente e incluso resentido, de todas aquellas veces donde el triunfo se escapaba y todo terminaba en empate.

Ese mismo ímpetu hizo que el volante venezolano Carlos Suárez filtrara un pase a su “pana” Heber García, quién aprovechó su velocidad y la duda del golero Brayan Cortés, para pinchar la pelota e inflar las redes al minuto 13. Sorpresa.

El estadio completo se silenció, mientras García miraba enojado las tribunas, haciendo el ya típico gesto en la oreja, como queriendo decir que no escuchaba.

La primera etapa terminó con un Colo Colo buscando el empate, a través de un débil cabezazo de Javier parraguez. Todos sabíamos lo que podía ocurrir en la segunda mitad, los locales no saldrían a especular e irían a por todo. La defensa curicana tendría una de sus pruebas más complejas.

A pesar de retrasar las líneas defensivas, el cuadro albirrojo no pasó zozobras y pudo cerrar el encuentro con el marcador a su favor. Sin dudas no fue uno de los mejores partidos de Curicó Unido. No hubo mucha posesión de balónm ni jugadas maravillosas, porque lo importante fue llevar los 3 puntos hasta tierra santa.

Las estadísticas marcarían a Franco Bechtholdt como la figura del partido, quién puso cerrojo a la última línea y evitó todos los peligros. Fue uno de sus partidos consagradores.

Aquel plantel pasaría a la historia, con un gol que quedará grabado a fuego en la memoria de todos los curicanos. El tiempo marcará este momento como uno de los primeros donde se soñó con alcanzar una copa internacional.

De todo aquello ya ha pasado un año, 365 días del 0-1 que ilusionó a todo un pueblo y que plantó la sorpresa en el fútbol chileno.

Comparte