El presente de Durby Durán

La carrera de Durby Durán no ha sido fácil. Su historia inició en la población Luis Cruz Martínez de Molina, donde a los cinco años comenzó a jugar con sus amigos del pasaje. De las pichangas infantiles pasó a la selección de la ciudad y fue cosa de tiempo para que llegara a Curicó Unido.

A los 17 años migró a la capital tras el llamado de Palestino, donde jugó medio año. La otra mitad la vivió en Universidad de Chile y luego se fue a Concepción. Desde la octava región tuvo que devolverse a Molina, porque su madre tuvo problemas de salud y tras un año volvió al plantel albirrojo. Más allá de las camisetas que vistió, en 2019 la portera fue operada de urgencia en el Hospital San Juan de Dios de Curicó y desde entonces, intenta develar la enfermedad que la aquejó, mientras que piensa en su retorno a la cancha.

-Dada la propagación del covid19 no hay entrenamientos presenciales ¿Cómo has pasado el tiempo de distanciamiento social?

-No he podido hacer actividad física por problemas de salud, he presentado unos pequeños inconvenientes. He tenido que ir al hospital a buscar remedios y también debo cumplir en los estudios. No he podido realizar actividad y  el profe está consciente de mi situación.

LA CARRERA DE DURBY

-En tu carrera no solo figura Curicó Unido, también hay un paso en Palestino y la selección chilena ¿Cómo recuerdas estas experiencias?

-Por redes sociales un caballero me contactó, dijo que trabajaba en Palestino y andaba buscando una arquera, ofrecieron pagarme locomoción, comida y todo para que yo fuera al club, hablé con mi mamá. Al principio ella no quería, mi papá tampoco por los miedos de estar sola en la capital. De todos modos fui a entrenar y el profe me preguntó: «¿Cómo te sentiste? ¿Te gustó?», yo dije que sí.  A esto él respondió «eres parte de Palestino». De ahí comencé a entrenar a full. En medio de todos los entrenamientos, el profe me dijo «Durby estás en la nómina de la selección chilena», para él fue normal y yo grité: «¿Qué? ¿En serio?». «Sí, así que tienes que estar a tal hora en tal estadio», me respondió. La verdad estaba muy nerviosa porque estaba con las mejores jugadoras, era un nivel superior. Pese a que fue muy bacán, miraban en mejos al venir de provincia, por lo que no me pude adaptar.

-¿Cuáles consideras que han sido tus logros más destacados?

-La convocatoria a la preselección fue uno de los logros más importantes. Llegar a Palestino por mis méritos también fue muy bacán porque un equipo de Santiago me vio, estoy muy agradecida del club por esto. El tercer mayor logro fue vestir la camiseta de Curicó Unido, pese a que cuando fuimos campeonas no jugué de manera regular, el otro campeonato lo jugué entero, fue un logro muy grande haber sido parte de esa generación en la que perdimos en la semifinal contra la U en el CDA.

-El fútbol femenino es una rama que va ganando terreno ¿cómo percibes la recepción de la gente?

-Creo que la gente ve que el futbol femenino es como una pichanga, que todas andan corriendo detrás de un balón sin técnica. Ese es mi punto de vista, siento que siempre nos miran en menos por el hecho de ser mujer, lo que es es super fome porque hay personas que han ido a ver partidos y dicen que a veces jugamos mejor que los hombres, pero eso no todos lo ven porque no se dan el tiempo de ver los equipos femeninos.

FUTFEM Y CURICÓ UNIDO

-Respecto de Curicó Unido ¿Qué falencias y virtudes detectas del equipo femenino, tanto como de ustedes mismas, como también del apoyo del club?.

-Antiguamente no había muchos recursos, entrenábamos en un potrero donde había piedras, vidrio, y maleza, sin ilmunación, incluso muchas veces entrenamos en una placita de Santa Fe que es un sector muy peligroso de noche. En la actualidad es un avance importante que nos pasen el Complejo, a veces los camarines. El hecho de jugar de local es otro paso importante, antes teníamos que andar corriendo detrás de la micro para ir a otra comuna porque hacíamos localía en Teno o Romeral donde las canchas no estaban en buenas condiciones, tampoco los camarines, a veces eran bodegas y ahí todas nos cambiábamos.

-Y hoy ¿cómo ves todo el camino recorrido?

Así partió el futbol para nosotras, pero la generación nueva no lo ha visto, porque no pasó eso y se ha dado tan fácil para ellas que quizás piensan que es sencillo pero todo lo que tienen ahora fue gracias a un largo proceso. Las generaciones de 2013, 2014 y 2015 lo vivieron. Ahora el apoyo de Curicó ha sido grande, nos pasen en ropa, implementos, etc.

-¿Queda trabajo por hacer en comparación con el plantel masculino?

-Sí. Claramente hay una diferencia. Ya nos pasan el Complejo para entrenar, pero muchas veces en el verano no teníamos camarín, por lo que debíamos cambiarnos de ropa en el auto o incluso al aire libre. El apoyo hacia los hombres es mayor, por ejemplo, a nosotros nos pasan una cantidad limitada de indumentaria con ciertas tallas y muchas quedan sin ropa. Esas cosas pequeñas marcan mucho la diferencia, no todas podemos andar vestidas de una misma tenida, sino que tienen la tenida de años anteriores o temporadas pasadas y otras prefieren comprarla pero esa tampoco es la idea, porque uno representa la institución. A eso hay que agregar que no nos dan un sueldo como a los hombres, uno practica el futbol por amor al arte.

-¿Hay algún mensaje que quieras dejarle a las generaciones futuras?

-Decirles que si no tienen el apoyo de sus familiares, de sus cercanos, tienen que ser perseverante y luchar por sus sueños, porque lo bueno cuesta. Lo bueno no es fácil de conseguir. Hay que pasar por muchos procesos para lograr el objetivo, tienen que tener constancia y siempre estar motivados por su metas, sea cual sea.

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