De ‘Cachi’ en ‘Cachi’: La herencia del amor curicano

Los Bechtholdt llevan el futbol en la sangre y, sobre todo, la camiseta albirroja. Carlos, ex jugador y actual Gerente Técnico de Curicó Unido, tiene tres hijos: Martina, Franco y Nicolás. Los dos últimos comenzaron una carrera deportiva en las ligas inferiores de Curicó Unido y hoy, Franco es parte del primer equipo. Carlos Bechtholdt conversó con Curicó Albirrojo sobre su historia y la vida en una familia futbolera.

Ustedes comparten el amor por el futbol en la cancha ¿De qué otra forma viven esta pasión?
-Nuestras vidas, digamos, no solo de mis hijos varones, siempre estuvimos ligados al futbol y nos apasiona, pero en el día a día, en el convivir, digamos el futbol va quedando un poco de lado. Tratamos de disfrutar los momentos.
Gracias a Dios en mi caso puedo tener a mis hijos cerca a pesar de que ya tienen su edad. En ese sentido tratamos de hacer lo que hace cualquier familia: pasar momentos o de repente de salir a algún lado. Trato también de estar con los nietos, porque soy abuelo, entonces también disfruto de ellos cuando vienen a casa.
Somos muy unidos, porque nuestros familiares están todos en Argentina. Cuando uno está lejos, generalmente, uno quiere más cercanía y los lazos son muchísimo más estrechos. Así que en ese sentido estoy contento de poder estar todos juntos por el momento, aunque uno sabe que las etapas de la vida son diferentes, obviamente los hijos muchas veces emprenden su rumbo y uno los pierde de verlos día a día, no de sentimientos ni de corazón.

-¿Cómo partió la carrera de futbolísticas de tus hijos?
-Bueno, la verdad es que cuando yo jugaba en todos los equipos que estuve donde iba a entrenar ellos me acompañaban a los entrenamientos, muchas veces los llevaba. Y ya después cuando tuvieron edad como para meterse en una escuela de futbol, a los 6 o 7 años, los inscribí. Los hacía participar en escuelas de futbol, después fueron creciendo ya. Yo me retiré, y en la última etapa de mi carrera cuando fui a jugar a Curicó Unido, ellos empezaron a jugar en ligas inferiores del Club. Ahí fueron forjando de a poco sus carreras, Franco con un poco más de suerte que Nico. Franco llegó a ser profesional, Nicolás estuvo en un momento y ahora está dedicado a otra cosa. Mi otra hija, Martina, está estudiando, es la más chica de los tres y la verdad es que estoy muy contento con ella también, porque le va bien en el colegio, es dedicada y ocupada. Así que siempre sueño con que ella pueda tener su carrera universitaria. Está cuarto medio y todo apunta a que lo va a conseguir el día de mañana. Sacar carrera profesional, cosa que me pondría muy contento.

-Franco estuvo como pelotero cuando ascendiste con Curicó Unido el 2008 y tú estuviste en el cuerpo técnico cuando él ascendió el 2017 ¿Qué sensación te deja compartir estos grandes momentos como profesionales con tu hijo tan cerca?
Obviamente después de que pasaron los años Franco también está bastante identificado con Curicó Unido. Obviamente que hay un momento: una foto en la cual nos sacamos en el Estadio y cuando Curicó Unido subió en 2008 a propósito, fue el último año que jugué porque yo me retiré campeón de mi carrera futbolística, ese fue mi último partido y fue en Curicó Unido. Entonces, ese día él había sido pelotero, porque estaba jugando en Inferiores, estaba dentro del campo. Después nos tomamos una foto en algunos lugares y salió al revés: cuando con Franco logramos el último ascenso, ese día también nos volvimos a sacar otra foto, como la del 2008. Son fotos que quedan bastante grabadas, sobre todo en nosotros. De ver también cómo es el paso del tiempo y cómo todo va sucediendo, así que fue un momento muy lindo. Los dos momentos, los dos ascensos, cuando yo ascendí el 2008 y obviamente cuando él pudo ascender el último año.

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