Analizando al próximo rival: O’Higgins

Analizando al próximo rival: O’Higgins

Fotografía: Copesa

Este 2021 no ha sido un buen año para el elenco de Rancagua. Tras tener un inicio irregular con Dalcio Giovagnoli, Miguel Ramírez llegó al banco celeste con la misión de meter al club a copas internacionales. Y a pesar que desde la sexta región coinciden en que han mejorado varios aspectos de su juego al mando de ‘Cheíto’, los resultados siguen siendo preocupantes: 4 triunfos (Everton, Huachipato, Wanderers y Cobresal), 1 empate (Palestino) y 8 derrotas (Antofagasta, Audax, Colo-Colo, La Serena, La Calera, Unión Española, Melipilla y Universidad Católica) es el balance. A todas luces, un rendimiento insuficiente para las pretensiones del club del Cachapoal.

Todo lo anterior ha llevado a que –restando 5 fechas para el final- los celestes marchen en la posición 14° del campeonato, con 32 puntos. Superan por 1 unidad a Curicó Unido, pero con un partido más. Es por esto que el choque entre rancagüinos y curicanos de este miércoles será una verdadera final para ambos cuadros.

ONCE HABITUAL Y ESTILO DE JUEGO

Miguel Ramírez acostumbra a pararse con un 4-3-3, aunque últimamente se ha perfilado más hacia un 4-2-3-1 e incluso el clásico 4-4-2; dependiendo del rival de turno. Independiente de la disposición táctica, lo que no transa es su filosofía de ataque: sus equipos acostumbran a atacar todos juntos -como un bloque- llegando con varios hombres al área rival y desdoblando las bandas. Sin embargo, ello permite que presenten algunas falencias, como en el retroceso: atacan con tanta gente, que la línea defensiva queda adelantada, desprotegida y mano a mano con el rival en una contra; lo cual les ha costado partidos.

Disposición táctica del O’Higgins de Miguel Ramírez y sus posibles variantes de juego.

Respecto a quienes cumplen estas funciones, los nombres no varían demasiado. En el pórtico, tras la salida de Augusto Batalla, llegó el ansiado reemplazo en otro argentino: Alejandro ‘Oso’ Sánchez; quien tiene gran experiencia bajo los tres tubos, pero que últimamente se ha mostrado dubitativo en las pelotas aéreas.

La dupla de centrales es casi inamovible, donde acostumbran a jugar Albert Acevedo junto al argentino Matías Cahais. El primero, con gran despliegue, anticipación y ubicación; y el segundo con portento físico y juego aéreo. Por los laterales muestra variantes: cuando Ramírez va a buscar el resultado juegan Fabián Hormazábal (exCuricó Unido 2017) por derecha y Antonio Díaz por izquierda; dos extremos-punteros reconvertidos. Por contraparte, cuando busca una mayor solidez por las bandas, apuesta por Brian Torrealba y Raúl Osorio, respectivamente.

El mediocampo de O’Higgins es dinámico: nombres como Pedro Pablo Hernández, Ramón Fernández, Santiago Romero, Felipe Seymour y Matías Sepúlveda; presentan buen manejo del balón, visión de juego y un peligroso remate de distancia. Por contraparte, el desgaste físico les ha pasado la cuenta en varios partidos, donde este bloque baja su nivel drásticamente en los segundos tiempos debido al cansancio.

Por último, el ataque: un nombre fijo es el uruguayo Facundo Castro, quien se mueve por todo el frente de ataque como un segundo punta, acompañando al ariete de turno. Castro tiene un efectivo dribbling que ocupa muy bien cuando cae a banda; sin embargo, tiene que mejorar sus centros. Como delantero centro, por otro lado, partió jugando Marcelo Larrondo, quien posee buen juego aéreo; pero entre lesiones y baja de rendimiento, últimamente ha sido Carlos Muñoz el que se ha adueñado del puesto. Al tener mayor movilidad, Muñoz se puede recoger y combinar mejor con los volantes y externos.

SIETE PRINCIPALES FORTALEZAS

1.- Remate de Facundo Castro: acostumbramos a ver al uruguayo encarando por banda, ganando línea de fondo y sacando el centro. Pero cuando hace diagonales, recorta hacia dentro y se perfila hacia el pórtico rival, su disparo puede ser letal. Es un aspecto que no se puede pasar por alto.

2.- Tiros de media distancia: lo intentan casi todos sus volantes ofensivos, pero especialmente hay que cuidar a Ramón Fernández: el mediapunta trasandino se despachó un verdadero golazo ante la UC en la última fecha, dando muestra de su calidad.

3.- Peligrosos al contragolpe: el equipo de Ramírez intenta robar el balón y salir rápidamente de contraataque por las bandas. Hay que estar bien parados atrás si no queremos llevarnos sorpresas.

4.- Ataque con gran volumen ofensivo: otra característica de su DT, quien incita a su equipo a llegar con varios efectivos al arco rival. Esto conlleva a que sus centros al área pueden ser capturados no solamente por sus delanteros, sino también por cualquier volante que llegue desde la segunda línea.

5.- Velocidad de los extremos ofensivos: cuando disponen de un 4-3-3, sus punteros ofensivos son hombres rápidos y que pueden provocar problemas a los laterales. Principalmente, Facundo Castro y Francisco Arancibia.

6.- Cabezazo defensivo/ofensivo de Matías Cahais: el defensor central argentino posee un excelente juego aéreo, en ambas áreas. Por lo general, se encarga de anular por aire al centrodelantero rival y en la pelota parada sube a buscar el gol. En la presente campaña ya ha marcado 4 goles mediante esta factura.

7.- Tiro libre de Matías Sepúlveda: el ‘Tucu’, como le apodan, es una de las mayores promesas de la cantera celeste. Dotado de buena conducción, visión de juego -y sobre todo- su potente remate de distancia; se caracteriza por marcar golazos de tiro libre. Ya lo han sufrido Universidad de Chile y Colo-Colo.

SIETE PRINCIPALES DEBILIDADES

1.- Irregularidad en juego y resultados: O’Higgins es sinónimo de irregularidad. Puede tener un gran partido, pero la próxima fecha cae inapelablemente. Luego, puede empatar gracias a una individualidad y después, ganarle a uno de los líderes. Ni con Dalcio ni con Ramírez han encontrado la llave para meterse en el grupo de avanzada y ahora miran con peligro la promoción por el descenso.

2.- Poca efectividad de cara al arco rival: ante Universidad Católica, en esta última fecha, se vio claro. Los celestes llegaron muchas veces al pórtico rival, pero definieron mal. Centros pasados, remates desviados y la impericia de sus atacantes han sido tónica de sus partidos.

3.- Desgaste físico del mediocampo: el intenso juego que propone Ramírez, con una presión alta y un desdoblamiento ofensivo, tiene su precio. Generalmente, O’Higgins baja notoriamente su rendimiento los segundos tiempos debido al cansancio de sus jugadores. Especialmente en su mediocampo, donde jugadores ya experimentados como Seymour, Fernández y Hernández lo sienten más.

4.- Balones largos a la espalda de los laterales: varias jugadas que han terminado en gol del rival han pasado por esta misma característica: lanzamiento largo al espacio, para que piquen los atacantes rivales a la espalda de los laterales celestes. El ataque directo les hace mucho daño y es algo que Curicó debería aprovechar.

5.- Defensa en balones detenidos: salvo Cahais y Larrondo -que destacan por su juego aéreo- O’Higgins no tiene grandes cabeceadores. Esto se traduce a que sufran bastante en las jugadas de pelota detenida, donde pierden las marcas con facilidad.

6.- Penales de Torrealba: en las últimas dos fechas, Brian Torrealba (lateral derecho y/o defensor central) ha mostrado una tendencia a cometer faltas innecesarias dentro del área. Ante Cobresal, en El Salvador, impactó el balón con la mano en un claro penal que en definitiva no se cobró. Y unos días después, ante Universidad Católica en Rancagua, el mismo jugador barrió a Zampedri por detrás, cometiendo un penal que el rival intercambió por gol. De jugar ante Curicó, cargar el juego por su lado con jugadores hábiles podría inducirlo a este error.

7.- Factor anímico: hace 5 fechas, el cuadro celeste pensaba más en el cupo a Copa Sudamericana que en otra cosa. Pero su seguidilla de malos resultados lo tiene ahora a solo 1 punto de la temida zona de promoción por el descenso. Si Curicó vence en La Granja, serán ellos quienes tomen ese lugar. Sin duda, el factor anímico puede afectar en gran parte el desarrollo del partido, por lo que podría ser vital dar el primer golpe.

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